Mi último curso en San Ildefonso
Se inicia el curso 1.940/41 que para mí y otros compañeros de mi misma edad, es el final de nuestra estancia en el Colegio Internado de San Ildefonso.
Mi madre repuesta de su enfernedad y con algunos kilos más, se incorpora a su trabajo, como limpiadora de plantilla en la empresa distribuidora de electricidad La Electra de Madrid.
En este mes de septiembre, nace mi primer sobrino, Ignacio. otra alegría más que hace que este año escolar se presente tan distinto
del anterior y mis compañeros e incluso mis profesores me notan más
alegre aunque no saben porqué, salvo mi amigo Antonio Nieto que sabía lo que me había ocurrido y como yo, supo guardar el secreto.
Se nos anuncia la visita de Carmen Franco Polo, hija del Caudillo y ello conlleva prepararnos para hacer unas demostraciones de nuestras actividades extraescolares que teníamos en esta antiquísima
Institución del Ayuntamiento de Madrid y que data del último tercio del Siglo XV, con el nombre de LOS NIÑOS DOCTRINOS.
LLegó el día y Carmencita venía acompañada del concejal Regidor Patrono del Colegio Sr Marqués de la Valdavia y otras autoridades civiles y militares, entre estos últimos "los boinas rojas" que formaban la guardia de Franco.
En el Portal del Colegio recibimos a la hija del Generalísimo D. Román Pascual Gil nuestro Director, el claustro de profesores, D. Victor, D. Ramón y D. Manuel y yo como Jefe de la Centuria Antonio Orozco, del Frente de Juventudes de Falange Española Tradiciona-
lista y de las J.O.N.S, vestido de uniforme, camisa azul con mangas remangadas, pantalón corto negro, medias de esport y botas negras, boina roja y para la ocasión guantes blancos que significaba "gala". Ella era una jovencita de unos 15 años, esbelta
vestida elegantemente, tocada con una amplia pamela y las manos enguantadas.
La recepción consistió en la presentación por parte del Sr Regidor
Patrono que indicó a Carmen nuestros nombres y cargos y ella con una sonrisa nos acercaba la mano.
Visitó todo el Colegio y durante la visita nuestro profesor de gimnasia y esgrima, el castizo Maestro Afrodisio (que usaba "bombin" a diario) preparó unos combates de "florete" y "sable" en nuestro patio para que los visitantes lo presenciaran desde los balcones del primer piso. En esos combates llevábamos la reglamentaria ropa de esgrima, peto protector para pecho y vientre, con mangas largas y todo él guateado, y casco protector de la cabeza con rejilla de tela metálica para proteger cara y ojos. En el combate a florete intervine yo y cuando el maestro inició la tabla de gimnasia, me puse el uniforme para presentar después la Centuria a los visitantes evolucionando militarmente a mi mando.
Las demostraciones del maestro de esgrima y gimnasia terminaban
con una inclinación de cabeza hacia los visitantes a diferencia de la de la de los Flechas, que eramos los 100 alumnos quienes la componíamos, al finalizar se cantó el himno de Falange CARA AL SOL, que coreó todo el público y se terminó , saludando hacia el balcón, BRAZO EN ALTO y los reglamentarios VIVA FRANCO y ARRIBA ESPAÑA, contestado por todos, VIVA y ARRIBA.
Terminadas las exhibiciones, se procedió en el salón de la biblioteca al agradecimiento del Director, contestado por el Regidor Patrono y ofreciendo a la Srta, Franco una placa del Ayuntamiento de Madrid y unos bombones que le entregamos, Téllez, con uniforme de gala del Colegio, yo con uniforme de flecha, como jefe de la centuria y Vitín hijo de D.Victor como el flecha más chiquitíto. Este acto quedó reflejado en la siguiente fotografía de la agencia oficial CIFRA, como se puede leer en la esquina inferior derecha.
De izquierda a derecha Tellez, Carmen Franco, yo, y Vitín.
Ese día fuimos obsequiados con una comida extraordinaria y varios
postres, fué el mejor premio que pudimos recibir teniendo en cuenta que también en niestro colegio se reflejaba la excasez de alimentos que en esa época había en toda España, consecuencia de la guerra y la posguerra.
Al final del mes de mayo, Sanidad inicia una campaña para la prevención de una epidemia de TIFUS EXANTEMATICO que era transmitida por un PIOJO, llamado en la calle PIOJO VERDE no sé si era por su color. Verde o no en San Ildefonso nos pelaron al "CERO" y sin flequillo y lo cierto fué que no hubo ni un solo caso de contagio del bichito.
LLegamos al final de curso hacia el 21 de junio como todos los años. con nuestras notas correspondientes, pero para los que cumplíamos los 15 años en 1.941 y teníamos que salir del Colegio, se realizaba una pequeña oposición para intentar conseguir alguna
de las BECAS del Ayuntamiento, que eran 3 para estudiar una carrera de tres años y otras 3 para estudiar un oficio.
Yo saqué el nº 1 de carrera y las otras dos carreras Alberto Grande y Benito Aparicio..
Las BECAS consistían en una ayuda mensual de 125 ptas, durante los tres años, el pago de los importes de matriculación de toda la carrera y todos los gastos de material escolar (este material se sacaba de una papelería designada por el Ayuntamiento que estaba situada en la calle de LA BOLSA) , todos los gastos y compras de libros y materiales tenían que ser autorizados con la firma de Don Román Pascual, director del Colegio y la ayuda en metálico recogida en el despacho de dirección, por ello nuestra relación Colegio/alumno se prolongaba unos años más que además nos venía bien dado que como huérfanos de padre y que nuestras madres tenían que trabajar , en el colegio, nuestros profesores y director nos servían de consejeros.
Próximo artículo: Comienza mi vida fuera del colegio interno.

